Comida rápida

Estas completamente absorbido buscando los errores de guión en la última trilogía de Star Wars, cuando el estomago empieza a rugir como Chewbacca. En ese momento te acuerdas de tu sistema digestivo y las necesidades fisiológicas de tu cuerpo. Tienes mucho hambre. Te acercas a la cocina, abres el congelador y sacas una caja de cartón con una fina película de escarcha. Durante los tres minutos aprox. que el microondas hace girar la bandeja, fantaseas con la fotografía de un exquisito plato de comida humeante. Cuando la cuenta atrás llega a cero y suena la campana, no puedes evitar salivar cual perro de Pavlov y arrancar la tapa de plástico que separa tus papilas gustativas de los manjares que propone la fotografía de la caja.

Esa masa indescriptible no era precisamente lo que esperabas. En ese momento tienes un flashback. Te acuerdas de cuando tenías la edad suficiente para llevarte la primera gran decepción de tu vida; los Reyes Magos y el Ratoncito Pérez son los padres. La comida de la fotografía tiene más barniz y Photoshop que una topmodel en la portada de Vogue. Y entones te juras a ti mismo que nunca más volverás a comprar esas porquerías. A no ser que los tupperware con la comida de tu madre se terminen, claro. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: